Joe Strummer: el renglón torcido del punk

Pablo Baule

Recordamos al líder de The Clash en el día que hubiese cumplido 68 años

John Graham Mellor, más conocido como Joe Strummer, era una mezcla de nacionalidades con patas. Nacido en Ankara (Turquía), hijo de una escocesa y un hindú de ascendencia británica, que a su vez eran hijos de armenios y judíos alemanes. Un cruce de caminos, que debido al trabajo de su padre, le llevó a ingresar en un internado mientras ellos se dirigían a África. Sería en aquel elitista internado, donde descubriría la música de Little Richard o The Beach Boys, el verdadero amor musical de Strummer.

Con el paso del tiempo y tras graduarse, se dirigió a Escuela Central de Arte y Diseño de Londres, donde la idea de hacerse dibujante le ocupó durante un año en el que se hizo vegetariano y comenzó a interesarse por la política y la música, compartiendo ideas y descubriendo sonidos con otros artistas locales, que a su vez, les llevaron a dar sus primeros pasos en la música, hasta formar The 101ers. Una banda de rollo rockabilly, que había cogido el nombre en honor a la calle de su casa okupa y en la que escogería el apodo de «Strummer» (rasgueo) por su estilo como guitarra rítmico.

En aquellos años, la banda cogería cierto peso en el circuito de la capital inglesa y compartiría escenario con unos primeros Sex Pistols, que abrieron para ellos un 3 de abril de 1976. Tras aquel concierto, aparece en escena un personaje fundamental en la cultura punk, Bernard Rhodes, el cual consiguió la audición a John Lydon (Rotten) para los Pistols, además de cruzar los caminos de Joe Strummer, Mick Jones y Paul Simonon (The Clash). En este momento se forma la banda que mejor supo entender la evolución del género, que despertó a toda una generación, señaló los pecados de la sociedad y rompió las costuras de la moral. Así las cosas, el punk y sus derivados, comenzaban a infectar el mundo.

Inteligente como pocos y años después, Strummer supo que su tercero de estudio junto a The Clash (London Calling) tenía que definir su carrera y orientar los pasos a una evolución dentro del género. Todo ello le golpeó al regresar de su primera gira por Estados Unidos, de la que años antes se burlaban («Im So Bored With The U.S.A.»), pero que en 1979 les compraban más de cien mil copias de su álbum debut. Fue allí donde la banda descubrió sus raíces y el futuro de su sonido, creando un disco de apertura a estilos como el blues, el rockabilly, sin renunicar a su raíz y rabia, acercándose a los problemas sociales y la minorias étnicas. Con todo, London Calling, editado poco antes de las navidades de 1979, es considerado por muchos críticos musicales, como el mejor disco de los ochenta.

El resto de la vida y obra de The Clash y Joe Strummer, es de sobra conocida. Un genio de su generación que supo evolucionar más allá del punk, sin perder un ápice de rabia y calidad. Una leyenda de la historia de la música que se nos fue demasiado pronto por un defecto cardíaco congénito no diagnosticado, que nos robó a un hombre que nos enseñó a comprender que el futuro no está escrito.

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