Guns N’ Roses y su rechazo a Paul Stanley (y a un jugoso cheque): “Estábamos hambrientos, literalmente”.

Duff McKagan explica que la banda rechazó 10.000 dólares por los derechos de Sweet Child O’ Mine

Como todas las grandes estrellas, o al menos la mayoría, Guns N’ Roses comenzaron desde cero en el mundo de la música. Al tener pocos recursos, es más fácil estafar a una banda joven… Aunque por suerte los californianos estuvieron listos.

En una nueva entrevista con el podcast Broken Record (vía Ultimate Guitar), el bajista de la banda, Duff McKagan, ha explicado que el grupo tuvo la tentación de vender, antes de que triunfara, los derechos de publicación de una de sus canciones más célebres, el emblemático “Sweet Child O’ Mine”. Por suerte, Guns N’ Roses fueron conscientes de que podían sacar mucho más dinero por ella… algo que al final consiguieron hacer. Sin embargo, en aquel momento, en el que eran tan pobres que a veces ni comían, tuvieron que tirar -y mucho- de fuerza de voluntad.

«Nos ofrecieron 10.000 dólares por los derechos de ‘Sweet Child o’ Mine’. Cuando te mueres de hambre, literalmente (trabajábamos vendiendo teléfonos y pagando un local de ensayo; había días en los que ni siquiera podíamos permitirnos comernos un ramen de bote), 10.000 dólares nos parecían como si fuéramos ricos. El tipo era listo, sabía del potencial de la banda. Nos vio tocar en los clubes. No sabíamos lo que significaba publicar, pero si para él valía 10.000 dólares, para nosotros tenía que valer eso como mínimo».

Paul Stanley, lejos de Guns N’ Roses

De la misma forma, Guns N’ Roses también decidieron buscar, para su primer disco, el genial ‘Appetite For Destruction’ de 1987, un productor que no les exigiera cambiar el espíritu original de sus canciones. El elegido fue Mike Clink, aunque, en su momento, la banda valoró hacerse con los servicios del frontman de Kiss, Paul Stanley.

«Nos sentamos con Paul Stanley, sólo porque fue como: ‘¡Wow! ¡Paul Stanley de KISS!’. Por lo menos, vino a un concierto que dimos en el Raji’s, se sentó y nos vio – y eso que era un espectáculo sucio. Luego vino a reunirse con nosotros para producir el disco. No encajaba. Nos dimos cuenta. Hablábamos de música, y su idea y la nuestra eran diferentes».

A todo esto, Stanley cuenta una versión diferente de los hechos.

Sea como fuere, hablando sobre cómo la banda fue resiliente con su concepto musical, Duff afirma: «Bueno, simplemente lo sabíamos. Y estábamos en la edad en la que debíamos saberlo. Lo que fuera a ser lo siguiente en el rock estaba sobre nuestros hombros, y alguien que quizá no estuviera con nosotros en todo aquello no lo entendería. Sólo queríamos micrófonos contra los amplificadores, alrededor de la batería, capturar a Axl y estos coros».

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