Hablan los teloneros de AC/DC en los últimos conciertos de Bon Scott: “Se había bebido una botella de whisky”.

Diamond Head fueron los teloneros de AC/DC en los últimos conciertos de los australianos antes de la muerte de Bon Scott

El guitarrista de Diamond Head, Brian Tatler, ha recordado cómo fue abrir para AC/DC durante los últimos conciertos de la banda antes de la muerte de Bon Scott. El recuerdo de Tatler, eso sí, es muy positivo hacia el difunto cantante, que fue de lo más amigable con la banda.

En una charla con The Logan Show (vía Ultimate Guitar), el hacha de Diamond Head ha recordado cómo fueron aquellos shows, que se celebraron en el Mayfair Ballroom de Newcastle el 25 de enero de 1980 y en el Gaumont de Southampton dos días más tarde. Todo esto, además, después de que Def Leppard, que eran teloneros de AC/DC en la gira de ‘Highway to Hell’, tuvieran que abandonar el tour para trabajar en un nuevo disco de estudio.

«Los dos conciertos fueron increíbles. Vimos a AC/DC las dos noches. Y, por supuesto, no teníamos ni idea de que iban a ser los últimos conciertos de Bon; nadie lo sabía. Pero, sí, fueron absolutamente brillantes«.

«Y luego, una semana más tarde, el 10 de febrero, creo, una semana más o menos, nos enteramos de que había muerto y todos estábamos completamente conmocionados. Fue muy extraño conocer a alguien y conseguir autógrafos y todo eso y que de repende ya no estuviera. Fue muy extraño y perturbador«.

No es preciso lo que dice Tatler, porque en realidad, Bon Scott murió entre el 18 y el 19 de febrero de 1980 a los 33 años. La autopsia concluyó que que Scott había muerto de «intoxicación etílica aguda» y lo clasificó como una “muerte accidental«.

Sobre cómo era Scott en persona, Tatler: «Oh, sí. De hecho, bajamos del escenario y él había estado bebiendo una botella de whisky. Nos miraba desde un lado del escenario. Todos pensábamos, ‘Oh, Bon Scott está ahí, mira, observándonos. Debemos ser buenos. Tenemos que tocar bien'».

«Y había estado bebiendo una botella de Jack, creo, y le dio el resto a nuestro bajista, Colin Kimberley, cuando pasamos junto a él. ‘Aquí tenéis, chicos’, ya sabéis, ese tipo de cosas».

«Y Colin guardó esa botella y se la llevó a casa y pensó: ‘Oh, eso valdrá algo de dinero algún día’ [Risas]«.

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