“Now and Then” o el último milagro de unos Beatles que siempre estuvieron adelantados a su tiempo.

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En pleno 2023, los Beatles sacan una canción nueva para la que ha hecho falta un viaje en el tiempo

Ahora que vivimos en lo que muchos llaman “la era de la posverdad”, el relato, el enfoque, la forma de narrar lo ocurrido, cobran más importancia que nunca. Tenemos, ante nosotros, un hecho innegable: los Beatles han publicado una nueva canción, “Now and Then”, en pleno 2023. Lo demás, en gran parte, depende mucho de cómo te lo cuenten.

Pongamos algo de contexto a esta historia. En 1978, John Lennon se pone a grabar varias maquetas en su casa del edificio Dakota de Nueva York. Entre ellas, una canción en la que se acompaña al piano que será el eje central de nuestra historia.

Como puede que sepas, dos años después, el artista de “Imagine” era abatido a tiros por Mark David Chapman, un lunático cuyos delirios de grandeza le llevaron a robar una de las voces más queridas de toda la historia de la música. No sería hasta una década después, cuando entraron los ’90, cuando aquellas maquetas que hemos mencionado anteriormente llegarían a mano de los Bateles supervivientes: Yoko Ono le entrega a Paul McCartney una cinta en la que, según cuenta la leyenda, se puede leer “para Paul”.

Sobre esto último hay mil teorías: ¿Quería Lennon volver a reunir a los Beatles antes de morir? ¿Echaba de menos hacer música con su amigo al que, aunque a veces no soportaba, quería con locura? ¿Quizás los temas iban dedicados a él? Por desgracia, lo único que podemos hacer es debatir sobre ello sin llegar a encontrar una verdad objetiva por motivos evidentes.

Sea como fuera, en aquella grabación había tres canciones: “Now And Then”, “Real Love” y “Free as a Bird”. Las dos últimas entrarían a formar parte de ‘Anthology‘, un recopilatorio de material de la banda que incluiría estos dos temas inéditos.

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La primera sin embargo, no parecía tan fácil de terminar. El principal problema era que la voz de John Lennon era imposible de separar del piano que la acompañaba y eso, a la postre, dejaba una pista sucia en la que era difícil trabajar.

«Estuvimos un día -una tarde, en realidad- trasteando con ella»explicaría el productor Jeff Lynne más tarde. «La canción tenía estribillo, pero carece casi por completo de estrofas. Hicimos la pista de acompañamiento, un borrador que realmente no terminamos».

Para George Harrison, un poco más extremo, el tema era “una puta basura”. Todo sea dicho, a saber cuántas componentes de bandas habrán dicho eso de composiciones -futuros grandes éxitos- de sus compañeros. Sea como fuere, Harrison grabó algunas guitarras para la canción, aunque, como bien sabrás, quedarían guardadas bajo llave junto al resto del proyecto.

Peter Jackson, ese gran mago

Cuando en agosto de 1992 Peter Jackson estrena ‘Tu madre se ha comido a mi perro’ (‘Braindead’), una película tan mala que se ha convertido en un clásico de culto para los admiradores del cine de “serie Z”, poca gente se hubiera imaginado que aquel tipo, 30 años después, sería una pieza clave en la historia de los Beatles.

Cierto es que Jackson dejó una huella imborrable en la historia del cine con su genial adaptación de la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’, pero no fuimos conscientes del alcance de su genialidad hasta que se encargó de ‘Get Back’, un documental sobre la sesión de grabación del emblemático ‘Let It Be’ de Los Beatles. El trabajo entero se extiende a lo largo de 468 minutos, poco si tenemos en cuenta que el director contó con 55 horas de material en vídeo y 140 en audio para seleccionar, cortar y editar.

Jackson siempre ha sido un tipo que ha ido un paso más allá en lo que al cine se refiere y, si a principios de siglo nos sorprendía con una increíble puesta en escena de las aventuras de Frodo, Sam y compañía, esta vez utilizaba la tecnología para restaurar todo ese material de archivo y permitirnos sentir que aquellas imágenes de Paul, Ringo, John y George estaban grabadas prácticamente ayer. El director nos acercaba a Los Beatles más que nunca, convirtiéndoles en algo prácticamente vivo, en las personas más allá de los artistas, en algo más que una histórica pieza de museo.

Sin embargo, para sorpresa de todos, aún se podía llevar esta experiencia un paso más adelante.

“Entonces y ahora”

Los debates sobre el uso -o no- de la Inteligencia Artificial en “Now and Then” no van a terminar pese a que invirtiéramos ríos de tinta en intentar cerrarlos. Lo ocurrido es que al bueno de McCartney, cuando habló por primera vez de la canción, se le ocurrió decir que había podido completarse gracias a esta herramienta… después, más de uno puso el grito en el cielo.

Lo importante es lo siguiente: el mismo software que se utilizó para limpiar el sonido y las imágenes de ‘Get Back’, lleve IA o no, le ofrecía una interesante oportunidad a los miembros supervivientes de los Beatles y más concretamente a un Paul de lo más entusiasta: por primera vez, existía la posibilidad real de separar la voz de Lennon de su piano en aquella última maqueta que se había dado por perdida.

¿El resultado? “Unos segundos después, allí estaba, la voz de John, clara como el cristal. Fue muy emocionante”, explicaba McCartney en el mini documental estrenado pocas horas antes que la canción.

Así, el “entonces” se convertía en “ahora”. Se abría la posibilidad a hacer un último milagro, un último gran acto por parte de los Beatles para adelantarse, quizás por última vez, a los tiempos en los que vivían.

Viajar en el tiempo a nivel musical siempre ha sido algo relativamente plausible: Ozzy Osbourne utilizó grabaciones de voz de Lemmy Kilmister (Motörhead) para publicar la versión 30º aniversario de “Hellraiser” y Dolly Parton va a incluir los tracks de voz de Ronnie Van Zant en la versión de “Free Bird” que incluirá en su disco ‘Rockstar’. Sin embargo, los de los Beatles, en este caso, es especial.

Volvamos al tema de la narrativa: supongamos, por un instante, que Lennon, al piano en su casa del edificio Dakota, compuso “Now and Then” pensando en completarla con Paul cuando llegase el momento adecuado. Digamos, por un momento, que Harrison tuvo la esperanza de salvar aquella canción, aunque no le gustase, y, en consecuencia, dejó sus guitarras grabadas. El tiempo pasó, sus formas carnales murieron, pero las ideas de aquellos dos músicos aún seguían vivas. Paul, Ringo y Jackson, tiempo después, han conseguido que aquel poryecto, que aquella esperanza, haya alcanzado, por fin, su potencial completo. Porque, en realidad, los Beatles estaban volviendo a tocar juntos a través del tiempo y del espacio... Estaban en aquel piano del edificio Dakota en 1978, en aquel estudio de grabación en los ’90 y en los tiempos que vivimos. En todos esos sitios y en ninguno al mismo tiempo. En el “entonces”, pero también en el “ahora”.

En un mundo que avanza cada vez más rápido, en el que muchos avances en la tecnología nos plantean cada vez más debates éticos, es complicado dilucidar, cada vez más, qué está bien y que está mal con los constantes progresos que se hacen en este campo. Respecto a la última canción de Los Beatles, quien escribe estas líneas, que no había podido vivir nunca un estreno de los de Liverpool, piensa que es un verdadero regalo, algo tan bello como desgarrador, que nos recuerda que no somos eternos, pero que nuestras ideas y sentimientos pueden llegar más lejos incluso que nosotros mismos. Aún con todo, el debate sigue abierto y es complicado que nadie consiga cerrarlo.

Lo único que queda por decir, escrito esto, que no es una verdad objetiva, sino una opinión más en este océano de “entendidos” que es Internet y la prensa más concretamente, es que los Beatles lo han vuelto a hacer. Han vuelto a escandalizar, han vuelto a emocionar, han vuelto a generar amantes y detractores. Los de Liverpool han hecho historia, yendo adelantados a su tiempo, una vez más. Lo hacen ahora. Lo hicieron entonces.

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