Rod Stewart tiene las cenizas de su mentor dentro de una guitarra: «Si la muevo le puedo oír».

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La gran estrella del blues, Long John Baldry, fallecido en 2005, forjó una gran amistad con Stewart tras convertirse en su mentor

Rod Stewart, el legendario cantante y compositor británico, continúa demostrando que su carrera musical es una fuente inagotable de inspiración y éxito. Con más de cinco décadas en la industria de la música, Stewart sigue siendo una figura icónica que ha dejado una marca indeleble en la historia del rock y el pop.

Desde sus inicios en la década de 1960 como parte de bandas como The Jeff Beck Group y The Faces, hasta su prolífica carrera en solitario, Rod Stewart ha acumulado un catálogo musical impresionante que incluye éxitos atemporales como «Maggie May», «Do Ya Think I’m Sexy?», «Sailing» y «Forever Young».

Sin embargo, sus comienzo “real” fue de lo más curioso, ya que su gran oportunidad llegó cuando fue contratado como cantante por la estrella británica del blues Long John Baldry para su banda The Hoochie Coochie Men. Así lo ha recordado en una nueva entrevista con Bryan Adams en el nuevo número de Classic Rock. En esta charla, Stewart habló sobre la primera vez que conoció a Baldry y la extraña forma en la que guarda sus cenizas.

En lo que respecta a cómo se conocieron… fue en 1963 y todo cambió para ellos.»Acababa de ir a ver a su banda, y yo estaba de camino a casa, en el andén siete, pero él estaba en el andén seis o lo que fuera. Yo estaba tocando la armónica y cantando solo una vieja canción de Muddy Waters, y él se acercó y me dijo: ‘Jovencito, ¿te gustaría unirte a la banda como corista?’«, comenzó explicando Stewart.

«Así lo hice, y eso fue lo que lo empezó todo. Treinta y cinco libras a la semana, que era una fortuna en aquellos días. El sueldo medio era de veinte libras a la semana», añadía el artista.

En cuanto al tema de la guitarra con las cenizas de Baldry… La amistad que surgió entre ambos gracias a aquella oportunidad en 1963, perduraría hasta la triste noticia del fallecimiento (a los 64 años) de la estrella del blues en 2005. «Todavía tengo su guitarra. Sus cenizas están dentro, así que si la hago sonar puedo oírle. Sigue conmigo», confirmaba Stewart.

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